Mi tutora – Día de la graduación
Quin
Desempacar el avión resultó ser mucho más fácil que empacarlo. Probablemente porque Cage estaba allí haciéndolo conmigo. Le dio la oportunidad de conocer a mis padres y a ellos de conocerlo a él. Les cayó bien, como sabía que sería.
Después de volver a mudarme al apartamento con Lou, mis padres estuvieron de acuerdo en que debía terminar el semestre y luego se despidieron. Tenía muchas clases con las que ponerme al día, pero lo hice en poco tiempo. Lo que tomó más tiempo fue ayudar a Cage a ponerse al día con las suyas. Tuvimos que quedarnos muchos días hasta altas horas de la noche juntos, pero no teníamos quejas al respecto.
Sin embargo, tuve que hacer un trato con papá por todas las idas y vueltas que le había hecho pasar. El siguiente semestre, además de asistir a todas mis clases, tenía que empezar a trabajar con él en la empresa de capital de riego. En general, estaría evaluando prospectos e investigando empresas. Tenía más que suficiente capacidad para eso.
También había decidido vincular las industrias de las empresas que estaba evaluando con las clases que había elegido. Era beneficioso para todos. Además de eso, dejaría libres mis fines de semana para pasar tiempo con Cage y su familia en Snowy Falls. Mi tiempo con ellos se había convertido en una aventura para mí. Todavía había muchas cosas que no sabíamos sobre su pasado.
¿Quién era el padre de Cage y Nero? Incluso cuando su madre se volvió más coherente, no había querido decirlo.
—¿No tienes ni idea? —le pregunté a Nero cuando nos sentamos juntos en la graduación de Cage.
—No estoy seguro —respondió en voz baja.
—Espera. Eso no es lo que le has dicho a Cage. Le has dicho que tu madre te había prohibido preguntar por él.
—Eso es verdad. Ella me lo prohibió. Pero eso no me ha impedido investigar.
—¿Así que crees saber?
—Puede ser. Y, como tú has podido encontrarnos en una ciudad que ni siquiera estaba en el mapa, estaba pensando en que tal vez podrías ayudar. No sé cuánto tiempo tendré entre las clases del próximo semestre, pero…
—Espera, ¿vas a estudiar aquí el año que viene? —pregunté, sorprendida.
Nero me miró y se sonrojó.
—Estaba pensando que con la ayuda de Cage y, como mi mamá está mucho mejor, podría intentarlo. Incluso podría hacer una prueba para el equipo de fútbol. Era bastante bueno en el instituto.
—¿Bastante bueno? —dijo Titus, acercándose desde el asiento junto a Nero—. Este tipo estableció el récord de más yardas corridas en una temporada. Es como un rayo en el campo.
Nero se sonrojó.
—Puede que haya corrido algunas yardas —dijo Nero, con humildad.
—Créeme, Quin, la universidad estará a sus pies —dijo Titus, con su habilidad para vender de siempre.
—Oye Quin, ¿sabes quién es ella? —preguntó Nero, mirando a alguien parada bajo los robles, más allá de las sillas.
Me di la vuelta para mirar. Era una tía con el pelo oscuro y desgreñado, era delgada y llevaba lentes redondos. Era linda.
—Nunca la había visto antes. ¿Por qué lo preguntas?
—Solo me pareció que me estaba mirando.
—Oh.
Volví a mirar a la chica. Cuando lo hice, nos miró. No podía decir a quién estaba mirando. Pero, mientras los tres la mirábamos, sonrió. Volví a mirar a Nero. Nero no podía apartar los ojos de ella.
—Cage Augustus Rucker —dijo un hombre, por los parlantes.
Me volví para ver a Cage mientras subía al escenario para recoger su diploma.
—Oh, lo está tomando —dije, apartando la atención de Nero de la chica.
Una vez que el rollo de papel estuvo en la mano de Cage, todos en nuestro pequeño grupo, que incluía a Lou y la madre de Cage, se levantaron y vitorearon. El amor de mi vida se graduaba de la universidad. Lo amaba más de lo que jamás había amado a nadie y no podría estar más feliz por él.
El próximo capítulo de nuestras vidas estaba a punto de comenzar. ¿Incluiría a Nero y a la chica de la que todavía no podía apartar los ojos? ¿Incluiría descubrir quién era su padre y solucionar el misterio detrás del nacimiento de Cage?
No lo sabía. Pero sin importar qué pasara, yo estaría ahí para averiguarlo. Cage también. Y, mientras nos tuviéramos el uno al otro, sabía que todo era posible.
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Si piensas releer esta historia, considera la posibilidad de leer la versión sexy de hombre lobo (El hijo de la bestia), la versión sexy de hombre/mujer (Serios problemas), o la versión sana de hombre/mujer (Enamorándome de mi tutora).